La coalición liderada por Arabia Saudí descarta que el ataque a las plantas saliera de Yemen

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Riad,  sep (EFE).- La coalición árabe internacional creada y encabezada por Arabia Saudí para respaldar al Gobierno yemení afirmó hoy que el ataque con drones contra dos plantas saudíes el pasado fin de semana no provino del Yemen, pese a que los rebeldes hutíes insisten en su autoría y amenazan con nuevas acciones.

Dos días después del ataque en la noche del sábado en la península Arábiga contra las instalaciones de las plantas de Abqaiq, una de las más grandes del mundo, y Khurais, Riad no ha dado aún una versión oficial sobre el ataque, pero el portavoz de la coalición, el coronel Turki al Malki, aseguró hoy que las armas eran iraníes.

«Como información preliminar, el ataque no ha sido lanzado desde territorio yemení, tal y como habían revindicado los hutíes, que son instrumentos en las manos de la Guardia Revolucionaria iraní para llevar a cabo la agenda de Irán», afirmó el portavoz en una rueda de prensa en Riad.

«Las investigaciones de las entidades competentes siguen en marcha, pero las evidencias e indicios apuntan a que son armas iraníes», dijo, al acusar a Teherán de estar detrás del «cobarde acto terrorista».

Al Malki no dio más detalles sobre estos ataques aclarando que los resultados definitivos de las investigaciones «se anunciarán en cuanto terminen las investigaciones, y estas armas se expondrán ante la prensa».

La versión de Al Malki llega en medio de nuevas acusaciones y filtraciones a la prensa en Estados Unidos sobre la supuesta autoría de Irán, país al que desde la misma noche de los ataques con una decena de drones el Gobierno estadounidense ha responsabilizado de las acciones.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, ha apuntado directamente a Teherán, en medio de rumores sobre un posible ataque desde territorio iraquí, donde operan milicias chiíes afines al régimen de los ayatolás.

Hoy, el Gobierno de Bagdad informó de que anoche Pompeo conversó con el primer ministro iraquí, Adel Abdelmahdi, quien le aseguró de que el ataque no se perpetró desde el territorio de ese país.

«La misión de Irak es (…) evitar el peligro de la escalada y prohibir el uso de su territorio contra cualquier país vecino hermano o amigo», aseveró Abdelmahdi, según informó hoy su oficina en un comunicado, reafirmando la versión que desde ayer comenzó a difundir el Gobierno iraquí.

Ante los reiterados señalamientos, el Ministerio de Exteriores de Irán rechazó hoy de nuevo las acusaciones de Estados Unidos.

«Estas acusaciones son inaceptables y completamente infundadas», declaró el portavoz de Exteriores, Abas Musaví, en una rueda de prensa.

Por su parte, los rebeldes chiíes hutíes volvieron a reivindicar la autoría de los ataques y a amenazar con nuevas acciones contra Arabia Saudí.

El grupo rebelde, apoyado por Teherán en el conflicto que libra y que se internacionalizó después de que en 2014 expulsara de Saná al Gobierno del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, afirmó que puede lanzar «en cualquier momento» más ataques como el del pasado sábado.

«Advertimos a las compañías y extranjeros de que no permanezcan en las plantas que han sido objeto de nuestros ataques porque todavía están al alcance de nuestros disparos y pueden ser atacadas en cualquier momento», alertó en su cuenta de Twitter el portavoz militar hutí, Yahya Sarea.

Mientras el petróleo se disparaba en los mercados internacionales con subidas de más del 10 %, han aumentado las llamadas a la tranquilidad.

Como por ejemplo, una insólita declaración de condena por parte de Catar, país bloqueado por Arabia Saudí desde hace dos años, cuyo ministro de Exteriores, Mohamed bin Abderrahman al Zani, tendió la mano a Riad para lograr la seguridad en el Golfo.

«Condenamos los ataques contra las instalaciones vitales y civiles, y el reciente de Abqaiq. Estas guerras y conflictos tienen que parar y los esfuerzos se deben solidarizar para lograr la seguridad colectiva y conjunta en la región», afirmó el ministro en su cuenta de Twitter dos días después del suceso.

Rusia también llamó a la calma y pidió no tomar «medidas o conclusiones apresuradas que solo puedan agravar la desestabilización».

Por su parte, el enviado para el Yemen de Naciones Unidas, Martin Griffiths, insistió este lunes en que los ataques muestran la necesidad de encontrar una solución política a la guerra civil yemení lo antes posible.

«No tenemos más tiempo que perder para avanzar con propósito y resolución hacia una solución política para acabar con el conflicto del Yemen», declaró Griffiths.

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