Miles de hondureños dan bienvenida a la Semana Santa con ramos de palma

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Tegucigalpa, 14 abr (EFE).- Miles de hondureños católicos dieron este Domingo de Ramos la bienvenida a la Semana Santa concurriendo a los templos portando ramos de palma para su bendición.

«Hemos venido con mi esposo y nuestros dos hijos a la bendición de los ramos, creemos en Dios porque siempre ha estado con nosotros», dijo a Acan-Efe Ondina Oyuela, al salir de una misa en la iglesia Guadalupe, situada frente a un bulevar en la capital hondureña.

Ondina, su esposo y sus hijos portaban ramos de palma que desde el viernes comenzaron a vender campesinos de comunidades cercanas a Tegucigalpa, como parte de las tradiciones en la víspera del inicio de la Semana Santa.

«Venimos a esta iglesia desde hace 35 años, primero solo con mi esposo y después con los hijos, que son una bendición en la familia», añadió Ondina.

La mayor concentración de feligreses católicos se dio en la catedral de Tegucigalpa, en el centro histórico de la ciudad, donde hombres, mujeres y niños entonaban cánticos religiosos frente al atrio, esperando la bendición de los ramos, conmemorando la entrada de Jesús a Jerusalén.

Entre los feligreses figuraban personas con impedimentos físicos, caminando con muletas, uno de ellos sin una pierna, y otros en silla de ruedas, llevando un ramo en sus manos.

El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, abogó en la misa oficiada en la catedral porque «Jesús venga a nosotros y transforme esta Honduras, tan lejos de Dios, en una Honduras más cercana, justa y llena de amor».

Rodríguez también lamentó la violencia que sufre el país, flagelo que según fuentes oficiales deja un promedio entre diez y trece muertos diarios.

Además, señaló que Jesús debe «entrar» en los corazones de los hondureños para que cese tanto «odio y violencia».

Entre los creyentes que asistieron a la catedral figuraban varios de los vendedores de ramos, hombres y mujeres, algunos con sus hijos, que desde el viernes llegaron a la capital con sus palmas y hoy, después de la misa, regresaban a sus comunidades.

«La venta de ramos no ha sido muy buena, pero algo vendimos y hoy nos regresamos para la aldea, cerca de Reitoca» (departamento de Francisco Morazán, en la región central de Honduras), indicó Juana Espinal.

Juana es una de las decenas de campesinos que vienen a la capital a vender ramos desde el viernes que antecede al Domingo de ramos.

Algunos de los creyentes llevan sus ramos afianzados en sus vehículos, lo que también hacen chóferes de autobuses del transporte urbano.

En Honduras, con nueve millones de habitantes, la mayoría son católicos. EFE

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